Bebidas calientes y cáncer: la temperatura importa más de lo que imaginas
Por Miriam Gonzalez ·

Tomar una taza de café o té forma parte de la rutina diaria de millones de personas. Sin embargo, consumir estas bebidas cuando todavía están demasiado calientes podría aumentar considerablemente el riesgo de desarrollar un tipo específico de cáncer de esófago.
Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Oxford analizó información de 977,282 adultos del Reino Unido. Los resultados mostraron que quienes preferían el café o té “muy caliente” tenían más de tres veces el riesgo relativo de desarrollar carcinoma escamoso de esófago en comparación con las personas que los bebían tibios.
La investigación fue publicada en el International Journal of Cancer y es considerada la más grande realizada hasta ahora sobre la relación entre la temperatura de las bebidas y esta enfermedad.
¿Qué tipo de cáncer fue relacionado con las bebidas calientes?

El esófago es el conducto muscular encargado de trasladar los alimentos y líquidos desde la boca hasta el estómago.
El estudio se enfocó en sus dos principales tipos de cáncer: el carcinoma de células escamosas y el adenocarcinoma.
La asociación más fuerte apareció únicamente en el carcinoma escamoso, que es la forma más frecuente de cáncer de esófago a nivel mundial.
Después de ajustar los resultados según la cantidad consumida, beber líquidos “calientes” se relacionó con un riesgo 69% mayor frente a tomarlos tibios.
En la categoría de “muy calientes”, el riesgo relativo fue 3.17 veces superior.
En cambio, los investigadores no encontraron una relación significativa entre la temperatura y el adenocarcinoma de esófago.
Tomar seis o más bebidas también influyó
La cantidad diaria fue otro factor importante.
Quienes consumían seis o más bebidas calientes al día presentaron un riesgo 71% mayor de carcinoma escamoso que quienes bebían menos de seis, incluso después de considerar la temperatura preferida.
Cerca del 15% de los participantes declaró que prefería sus bebidas muy calientes.
Además, poco menos de la mitad consumía al menos seis tazas diarias.
Durante los periodos de seguimiento, que promediaron 14.2 años en el Million Women Study y 11.1 años en UK Biobank, se registraron 2,348 casos de cáncer de esófago.
De ellos, 1,045 correspondieron al carcinoma escamoso y 1,303 al adenocarcinoma.
Los cálculos de los autores sugieren que alrededor del 14% de los nuevos casos de carcinoma escamoso en el Reino Unido podrían evitarse si las personas que toman sus bebidas muy calientes redujeran su temperatura.
¿Por qué una bebida hirviendo podría dañar el esófago?

La hipótesis principal se relaciona con el daño térmico repetido.
El contacto frecuente con líquidos demasiado calientes puede lesionar las células que recubren el esófago y provocar inflamación.
Si ese daño se repite durante años, el tejido debe regenerarse constantemente.
Ese proceso podría aumentar la vulnerabilidad de las células ante cambios que eventualmente favorezcan la aparición de cáncer.
En 2016, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer clasificó el consumo de bebidas por encima de 65 °C o 149 °F como “probablemente carcinogénico para los humanos”.
La organización aclaró que el posible peligro parece estar en la temperatura y no específicamente en el café, el té o el mate.
Agregar leche no elimina el riesgo si continúa demasiado caliente
En parte de la investigación también se analizó si agregar leche al café o al té modificaba los resultados.
No se encontró una diferencia importante entre quienes añadían leche y quienes no lo hacían, siempre que la bebida continuara consumiéndose a una temperatura elevada.
Esto significa que agregar leche solamente podría ayudar si reduce realmente la temperatura antes del primer sorbo.
El mismo principio aplica al incorporar un poco de agua fría o esperar varios minutos.
Aunque el titular puede resultar alarmante, es importante diferenciar el riesgo relativo del absoluto.
Que una conducta triplique el riesgo no significa que tres de cada cuatro consumidores desarrollarán la enfermedad.
El cáncer de esófago continúa siendo poco frecuente en países como Estados Unidos.
De acuerdo con el Instituto Nacional del Cáncer, representa una proporción pequeña del total de diagnósticos oncológicos.
Además, los datos sobre la temperatura fueron proporcionados por los propios participantes.
Expresiones como “tibio”, “caliente” y “muy caliente” pueden significar temperaturas distintas para cada persona.
Los investigadores tampoco midieron directamente cada bebida.
Por tratarse de un estudio observacional, los resultados muestran una asociación sólida, pero no demuestran por sí solos una relación de causa y efecto.
¿Cómo tomar café o té de forma más segura?

La recomendación más sencilla es dejar que la bebida repose antes de consumirla.
También puede agregarse leche o agua fría, soplar sobre la superficie o comenzar con sorbos pequeños.
Si el líquido quema la lengua, obliga a retirarlo inmediatamente de la boca o causa dolor al tragar, lo prudente es esperar.
Reducir la temperatura no significa abandonar el café o el té. El estudio original refuerza que el principal punto de atención es cómo se consumen estas bebidas.
El tabaquismo y el consumo de alcohol continúan siendo factores de riesgo mucho más importantes para el carcinoma escamoso de esófago.
Aun así, permitir que una bebida se enfríe representa una medida sencilla que puede incorporarse a la rutina sin costo ni grandes sacrificios.
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