Desde el pasado viernes 1 de agosto de 2025, el Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés) aplica directrices más estrictas para las peticiones de residencia permanente legal (“green cards”) basadas en la familia, incluyendo las solicitudes por matrimonio.
El objetivo oficial es prevenir fraudes y peticiones frívolas, y garantizar que las relaciones presentadas para la obtención del beneficio sean genuinas, comprobables y cumplan con las leyes migratorias vigentes.
Cambios clave en el proceso

Las nuevas guías establecen que los oficiales del USCIS deben exigir evidencia documental más sólida para respaldar la autenticidad de las relaciones familiares.
Entre los requisitos más comunes se incluyen:
Registros financieros conjuntos, como cuentas bancarias o hipotecas.
Pruebas de convivencia, como contratos de arrendamiento o facturas de servicios.
Fotografías y mensajes que demuestren la continuidad de la relación.
Además, las entrevistas presenciales serán obligatorias en la mayoría de los casos.
Incluso en solicitudes que antes podían resolverse de forma administrativa.
Esta medida se aplica tanto a peticiones pendientes como a nuevas, y busca reforzar la verificación directa por parte de los oficiales.
La aprobación inicial no asegura estatus

El objetivo oficial es prevenir fraudes
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Uno de los puntos más relevantes es que la aprobación de la petición I-130 ya no se interpreta como un paso seguro hacia la residencia.
El USCIS aclara que esta aprobación no otorga estatus migratorio ni protección contra la deportación.
En casos donde detecte inhabilidades o riesgos, la agencia puede emitir una Notificación de Comparecencia (NTA) para iniciar un proceso de remoción.
Esto incluye situaciones donde el solicitante tenga antecedentes que representen una amenaza para la seguridad nacional o pública.
Contexto y consecuencias

Estas actualizaciones llegan en un momento en que el USCIS enfrenta más de 11 millones de casos pendientes.
Una cifra récord que ha alargado los tiempos de espera para miles de familias.
Expertos en inmigración atribuyen este retraso a políticas que ahora priorizan entrevistas en casi todos los casos.
Lo que aumenta la carga de trabajo y ralentiza el procesamiento.
Esto significa que quienes busquen regularizar su estatus deben prepararse para esperar más tiempo y cumplir requisitos más estrictos.
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