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Ver demasiada televisión podría afectar tu cerebro décadas después, revela estudio

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Ver demasiada televisión podría afectar tu cerebro décadas después, revela estudio

Pasar horas frente al televisor puede parecer una forma inofensiva de relajarse después de un día complicado. Sin embargo, una nueva investigación plantea que hacerlo con demasiada frecuencia durante la mediana edad podría estar relacionado con diferencias en el cerebro que aparecen décadas más tarde.

El estudio analizó a más de 1,700 personas y encontró que quienes reportaron ver televisión con mayor frecuencia durante la mediana edad presentaron posteriormente un menor volumen en determinadas regiones cerebrales relacionadas con el lenguaje y el pensamiento.

Pero hubo un resultado especialmente llamativo: permanecer sentado durante el trabajo no mostró la misma asociación.

La diferencia podría estar relacionada con lo que hace el cerebro mientras el cuerpo permanece sentado.

Trabajar frente a una computadora, responder correos electrónicos o interactuar con otras personas puede exigir una participación mental muy diferente a mirar pasivamente una pantalla.

Aun así, los investigadores y especialistas advierten algo fundamental: los resultados muestran una asociación y no demuestran que ver televisión provoque directamente daños en el cerebro.

¿Qué encontraron los investigadores?

Los científicos utilizaron información de más de 1,700 participantes de un estudio de largo plazo financiado por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH).

Al comenzar la investigación, los participantes tenían entre 45 y 64 años, con una edad promedio de 53.

Cada persona reportó cuánto tiempo permanecía sentada durante su trabajo y con qué frecuencia veía televisión durante el año anterior.

Para evaluar este último hábito, los participantes clasificaron su consumo en cinco categorías: nunca, rara vez, algunas veces, frecuentemente o muy frecuentemente.

Más de dos décadas después, los investigadores realizaron resonancias magnéticas cerebrales.

Quienes habían señalado que veían televisión “muy frecuentemente” mostraron menores volúmenes en varias regiones del cerebro, incluidas áreas involucradas en el control cognitivo y el lenguaje, así como regiones particularmente vulnerables durante las primeras etapas de la enfermedad de Alzheimer.

También presentaron más hiperintensidades de la sustancia blanca, cambios observados mediante resonancia magnética que reflejan lesiones en los pequeños vasos sanguíneos del cerebro y que han sido relacionados con deterioro cognitivo y demencia.

¿Por qué trabajar sentado podría ser diferente?

El hallazgo plantea una cuestión importante: quizá el problema no sea únicamente permanecer sentado, sino qué hacemos durante ese tiempo.

La doctora Leana Wen, médica de emergencias, profesora clínica asociada de George Washington University y experta en bienestar de CNN, explicó que ver televisión es principalmente una actividad cognitivamente pasiva.

El espectador recibe información sin necesariamente tener que interactuar activamente con ella.

Trabajar sentado puede ser muy diferente.

Responder mensajes, desarrollar proyectos, resolver problemas e interactuar con compañeros exige la participación de diferentes redes cerebrales aunque físicamente la persona permanezca en una silla.

Investigaciones anteriores también han observado diferencias entre actividades sedentarias pasivas, como mirar televisión, y aquellas que requieren una mayor participación mental, como resolver rompecabezas o desempeñar determinadas tareas laborales.

Esto no significa que trabajar sentado proteja automáticamente al cerebro, pero sí plantea que no todas las actividades sedentarias deberían considerarse equivalentes.

El estudio no demuestra que la televisión dañe el cerebro

Este es uno de los puntos más importantes para interpretar correctamente los resultados.

La investigación fue observacional, por lo que puede identificar relaciones entre comportamientos y determinados resultados, pero no establecer una relación directa de causa y efecto.

En otras palabras, no puede afirmarse a partir de este estudio que mirar mucha televisión provoque una reducción del volumen cerebral.

Los investigadores ajustaron los resultados teniendo en cuenta factores como edad, educación, actividad física, tabaquismo, consumo de alcohol, diabetes, presión arterial alta e índice de masa corporal.

Sin embargo, todavía podrían existir otras diferencias entre quienes veían más televisión y quienes lo hacían con menor frecuencia.

También existe otra posibilidad: cambios sutiles en la salud cerebral podrían haber influido en los hábitos de los participantes muchos años antes de que fueran sometidos a las resonancias magnéticas.

¿Hacer ejercicio compensa pasar horas viendo televisión?

La actividad física sigue siendo una de las herramientas más importantes relacionadas con la reducción del riesgo de demencia.

Pero hacer ejercicio regularmente no necesariamente elimina todos los demás factores de riesgo.

En este estudio, la asociación entre ver televisión con mucha frecuencia y los cambios cerebrales permaneció incluso después de que los investigadores tomaron en consideración la actividad física de los participantes.

Esto sugiere que una persona puede realizar ejercicio regularmente y, al mismo tiempo, acumular otro posible factor desfavorable si pasa muchas horas del día realizando actividades sedentarias y pasivas.

Por ello, Wen considera importantes ambas estrategias: mantenerse físicamente activo y reducir los periodos prolongados dedicados a comportamientos sedentarios pasivos.

¿Entonces deberías dejar de ver televisión?

No.

Los resultados tampoco significan que sea necesario eliminar completamente la televisión, las películas o cualquier otra forma de entretenimiento frente a una pantalla.

Ver un partido, disfrutar una serie o ir al cine pueden ser actividades relajantes y también oportunidades para compartir con familiares y amigos.

La cuestión está en cuánto tiempo ocupan esas actividades y, especialmente, qué están desplazando.

Si pasar varias horas viendo televisión o recorriendo las redes sociales sustituye el ejercicio, la convivencia presencial, la lectura u otras actividades que estimulan mentalmente, la situación podría ser menos favorable para la salud cerebral.

No todo el tiempo frente a una pantalla es igual

La misma lógica podría aplicarse a celulares, tabletas y computadoras.

Participar en una clase de idiomas en línea, aprender una habilidad o comunicarse activamente con otras personas requiere una participación cognitiva diferente a pasar largos periodos mirando videos o desplazándose automáticamente por contenidos en internet.

Por eso, más que contar únicamente las horas frente a una pantalla, puede ser importante considerar cómo se utiliza ese tiempo.

También se recomienda evitar permanecer sentado durante periodos largos e ininterrumpidos. Levantarse periódicamente, caminar y estirarse puede ayudar a interrumpir el sedentarismo.

¿Qué más puedes hacer para proteger tu cerebro?

La salud cerebral no depende de una sola actividad.

Entre las medidas respaldadas por evidencia que Wen menciona se encuentra realizar actividad física regularmente, controlar la presión arterial y tratar enfermedades crónicas como la diabetes.

También recomienda evitar fumar, limitar el consumo excesivo de alcohol, dormir lo suficiente y mantener un peso saludable.

La alimentación podría desempeñar otro papel.

Un patrón similar a la dieta mediterránea, rico en frutas, verduras, granos integrales, legumbres, nueces, pescado y grasas saludables, ha sido asociado con una mejor salud cerebral.

Mantener relaciones sociales también es importante, al igual que tratar problemas como pérdida auditiva o depresión que puedan dificultar la convivencia con otras personas.

La clave podría estar en lo que haces durante décadas

Ningún hábito por sí solo garantiza que una persona evitará la demencia.

Sin embargo, la investigación refuerza una idea que ha ganado importancia en el estudio del envejecimiento: pequeñas decisiones repetidas durante años pueden acumularse y contribuir a la salud cerebral.

Eso incluye la manera en que utilizamos nuestro tiempo libre.

Ver televisión no tiene que desaparecer de la rutina.

El mensaje de los especialistas es diferente: evitar que las actividades pasivas ocupen tantas horas que terminen reemplazando aquellas que mantienen al cuerpo activo, al cerebro estimulado y a las personas socialmente conectadas.

Archivado como: televisión y salud cerebral

Fuente: CNN Newsource