Mes de la Herencia Hispana: Las recetas latinas que ya forman parte de la cocina estadounidense
Por Miriam Gonzalez ·

Tacos un martes, guacamole durante un partido, tortillas compradas en el supermercado y salsa esperando en el refrigerador. Para millones de personas en Estados Unidos, estos alimentos forman parte de una rutina tan cotidiana que pocas veces se piensa en la historia que existe detrás de ellos.
Las recetas latinas en Estados Unidos han recorrido un largo camino. Muchas llegaron de la mano de familias inmigrantes; otras ya existían en territorios que posteriormente formarían parte del país y algunas terminaron transformándose al mezclarse con ingredientes y costumbres estadounidenses.
El resultado está a la vista: la gastronomía latina ya no ocupa solamente un rincón de la mesa estadounidense.
Durante el Mes de la Herencia Hispana, la comida permite contar una parte deliciosa de la historia de una comunidad que ha dejado su huella en Estados Unidos generación tras generación.
La comida mexicana llegó al menú cotidiano

La influencia de México es probablemente uno de los ejemplos más visibles de recetas latinas en Estados Unidos.
El Museo Nacional de Historia Estadounidense del Smithsonian explica que los sabores mexicanos han influido durante siglos en la cocina de Estados Unidos.
Pero fue especialmente durante la segunda mitad del siglo XX cuando los alimentos de inspiración mexicana se extendieron por todo el país y entraron definitivamente en el consumo general.
Tortillas, tacos, tamales, enchiladas y salsas dejaron de encontrarse únicamente dentro de las comunidades mexico-estadounidenses.
También aparecieron nuevas recetas surgidas de la convivencia entre las culturas mexicana y estadounidense.
De ahí nació y evolucionó, por ejemplo, el Tex-Mex, que hoy es reconocido como parte de la cultura gastronómica del país.
El National Museum of the American Latino recuerda que este tipo de restaurantes comenzó a ganar popularidad desde el siglo XIX y terminó ayudando a convertir numerosos sabores latinos en favoritos del público estadounidense.
Los números muestran hasta dónde llegó esa influencia.
Un análisis del Departamento de Agricultura de Estados Unidos basado en información de la encuesta nacional NHANES encontró que, en un día cualquiera, aproximadamente 13% de los adultos estadounidenses de 20 años o más consume al menos un alimento clasificado como comida mexicana.
Entre esos alimentos, los tacos representaron 39% y los burritos 23%.
Pero Latinoamérica no cabe dentro de un taco

Hablar de gastronomía latina únicamente a través de la comida mexicana dejaría fuera buena parte de la historia.
Las diferentes migraciones llevaron a Estados Unidos recetas provenientes del Caribe, Centroamérica y Sudamérica.
El Smithsonian destaca platos como el mofongo puertorriqueño, la ropa vieja cubana, las arepas venezolanas, las pupusas salvadoreñas y las empanadas, además de ingredientes y técnicas culinarias que reflejan siglos de influencias indígenas, europeas y africanas.
Cada nueva comunidad llevó consigo sabores asociados a la familia y al lugar de origen.
En Nueva York, Miami, Los Ángeles, Chicago, Houston y muchas otras ciudades, restaurantes, panaderías, mercados y pequeños negocios ayudaron a conservar esas recetas y, al mismo tiempo, presentarlas a consumidores de otros orígenes.
La historia es mucho más antigua de lo que parece

La influencia latina en la alimentación de Estados Unidos tampoco comenzó con las migraciones del siglo XX.
Un estudio histórico publicado por el National Park Service recuerda que españoles, pueblos indígenas y otras comunidades ya intercambiaban alimentos y recetas en lugares como Nuevo México y Florida décadas antes del primer Día de Acción de Gracias de los peregrinos en Plymouth.
Con el paso de los siglos llegaron nuevas migraciones y nuevas mezclas.
La comida se convirtió así en una especie de mapa de los movimientos de población: recetas que cruzaron fronteras, cambiaron ingredientes y encontraron nuevos públicos sin necesariamente perder la conexión con su origen.
De la cocina de la abuela al supermercado

Quizá una de las mayores señales de esa transformación esté en los supermercados.
Productos que alguna vez podían ser difíciles de encontrar fuera de determinados barrios ahora ocupan estantes en tiendas de todo el país.
Tortillas, frijoles, salsa, chips de tortilla y otros alimentos vinculados a las cocinas latinas forman parte del mercado estadounidense convencional.
Sin embargo, su popularidad cuenta algo más que una historia comercial.
Para una familia inmigrante, preparar una receta aprendida de padres o abuelos puede significar mantener una conexión con el país que dejó atrás.
Para sus hijos nacidos en Estados Unidos, ese mismo plato puede convertirse en una de las formas más sencillas de entender de dónde viene su familia.
Y para otros estadounidenses que no tienen raíces latinas, esos sabores pueden ser simplemente parte de lo que comen habitualmente.
Ahí está precisamente la transformación.
Las recetas cruzaron fronteras, entraron en restaurantes y supermercados y fueron adoptadas por nuevas generaciones hasta convertirse en parte de una cocina estadounidense que nunca ha dejado de cambiar.
Durante el Mes de la Herencia Hispana, cada taco, pupusa, arepa, empanada o plato de arroz también puede recordar una historia: la de comunidades que llevaron sus recetas consigo y terminaron ayudando a transformar la manera en que come Estados Unidos.
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