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La grasa abdominal podría revelar más sobre la longevidad que el IMC después de los 65 años

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La grasa abdominal podría revelar más sobre la longevidad que el IMC después de los 65 años

Durante décadas, el índice de masa corporal (IMC) ha sido una de las herramientas más utilizadas para evaluar si una persona tiene un peso considerado saludable. Sin embargo, después de los 65 años, mirar solamente ese número podría dejar fuera una parte importante de la historia.

Una nueva investigación encontró que los adultos mayores con una circunferencia de cintura elevada presentaban mayor riesgo de muerte prematura, independientemente de su IMC.

Grasa abdominal en adultos mayores

El hallazgo resulta particularmente interesante porque el mismo estudio encontró algo aparentemente contradictorio: algunos participantes clasificados con sobrepeso mediante el IMC tuvieron menor riesgo de muerte que quienes estaban dentro del rango considerado normal.

La investigación, publicada el 19 de agosto en el Journal of the American Geriatrics Society, analizó a casi 7,000 adultos de 65 años o más que fueron seguidos durante un periodo de hasta 14 años.

Los resultados sugieren que, al evaluar la salud durante el envejecimiento, dónde se acumula la grasa puede ser tan importante —o incluso ofrecer información adicional— que el número que aparece en la báscula.

La cintura mostró una señal diferente al IMC

Los investigadores analizaron cómo el IMC y la circunferencia de la cintura se relacionaban con el riesgo de muerte.

Entre los hombres, aquellos clasificados con sobrepeso —un IMC entre 25 y 29.9— presentaron un riesgo de muerte 46% menor que los hombres ubicados dentro del rango normal.

Los hombres con obesidad clase I o II, correspondiente a un IMC de 30 a menos de 40, también mostraron menor riesgo.

Entre las mujeres, aquellas clasificadas con sobrepeso presentaron un riesgo 27% menor que quienes tenían un IMC dentro del rango normal.

Para las mujeres con obesidad clase I o II no se encontró una diferencia estadísticamente significativa en mortalidad.

Tampoco apareció una diferencia estadísticamente significativa entre hombres o mujeres con obesidad clase III, definida como un IMC de 40 o superior.

Pero la historia cambió al observar la cintura.

Una cintura grande estuvo relacionada con 24% más riesgo

Los hombres con una circunferencia de cintura superior a 40 pulgadas —101.6 centímetros— y las mujeres con una medida mayor a 35 pulgadas —aproximadamente 89 centímetros— presentaron un riesgo 24% mayor de muerte prematura comparados con quienes se encontraban debajo de esos límites.

Lo más relevante es que esta asociación permaneció incluso después de que los investigadores tomaron en cuenta el IMC.

La doctora Leana Wen, médica de emergencias y profesora clínica asociada de George Washington University, explicó a CNN que estos resultados no significan que aumentar de peso sea una estrategia para vivir más.

El estudio encontró asociaciones, pero no demostró que acumular grasa corporal proteja contra la muerte prematura.

¿Por qué tener sobrepeso pareció relacionarse con menor riesgo?

Esta aparente contradicción de la grasa abdominal en adultos mayores ha sido descrita en investigaciones anteriores como la “paradoja de la obesidad”.

¿Cómo puede la obesidad aumentar el riesgo de enfermedades como diabetes tipo 2 y problemas cardiovasculares mientras determinados adultos mayores con un IMC elevado parecen presentar menor riesgo de muerte?

Existen varias explicaciones posibles.

Una de ellas es la causalidad inversa.

Personas con cáncer, enfermedades cardiovasculares u otros padecimientos pueden perder peso.

Esto podría hacer que un peso menor parezca relacionado con mayor mortalidad cuando, en realidad, una enfermedad subyacente está provocando tanto la pérdida de peso como el aumento del riesgo.

También puede existir un sesgo de supervivencia.

Las personas que llegan a edades avanzadas pese a haber tenido obesidad podrían ser diferentes en determinados aspectos de aquellas que desarrollaron enfermedades relacionadas con la obesidad y murieron a edades más tempranas.

Pero existe otra explicación importante: el IMC tiene limitaciones.

El IMC no distingue grasa de músculo

El índice de masa corporal se calcula utilizando solamente dos variables: peso y altura.

Esto lo convierte en una herramienta sencilla para estudiar grandes poblaciones, pero no permite saber de qué está compuesto ese peso.

Dos personas pueden medir y pesar exactamente lo mismo y, por lo tanto, tener idéntico IMC.

Sin embargo, una podría tener mayor masa muscular y poca grasa, mientras la otra podría presentar menos músculo y mayor cantidad de grasa corporal.

La diferencia se vuelve especialmente importante conforme envejecemos.

Con la edad, las personas tienden a perder masa muscular. También pueden perder altura y experimentar cambios en los lugares donde el organismo almacena grasa.

Por eso, un IMC relativamente elevado en un adulto mayor podría reflejar, en algunos casos, una mayor conservación de masa magra.

Mientras tanto, alguien con un IMC considerado normal podría haber perdido una cantidad considerable de músculo y conservar exceso de grasa.

¿Por qué preocupa especialmente la grasa abdominal?

La grasa visceral se acumula profundamente dentro del abdomen y alrededor de los órganos internos.

Este tipo de grasa está asociado con inflamación, resistencia a la insulina y otros cambios metabólicos relacionados con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes.

La circunferencia de cintura es una manera sencilla de obtener una estimación de la grasa abdominal.

Diversos especialistas han propuesto que indicadores como la medida de la cintura, la relación cintura-cadera y otras mediciones de grasa corporal sean utilizados junto con el IMC para obtener una evaluación más completa.

¿Cómo medir correctamente la cintura?

Una ventaja de la circunferencia de cintura es que no requiere equipos especializados y puede vigilarse en casa.

Para realizar la medición, se coloca una cinta alrededor del abdomen, entre la parte inferior de las costillas y la parte superior de los huesos de la cadera.

La cinta debe permanecer nivelada y ajustada, pero sin comprimir la piel.

Esa cifra puede posteriormente analizarse con un profesional de salud junto con otros indicadores como IMC, presión arterial, glucosa, colesterol y condición física.

Tener bajo peso también mostró una señal preocupante

El estudio encontró otro resultado relevante.

Los hombres y mujeres clasificados con bajo peso presentaron cerca del doble de riesgo de muerte prematura comparados con aquellos cuyo IMC estaba dentro del rango normal.

En los adultos mayores, perder demasiado peso puede estar relacionado con fragilidad y pérdida de masa muscular.

La fuerza muscular es especialmente importante en esta etapa de la vida porque permite realizar actividades cotidianas, conservar movilidad y disminuir el riesgo de caídas.

Sin embargo, nuevamente existe una advertencia importante.

El bajo peso puede ser consecuencia de un problema de salud y no necesariamente su causa.

Una enfermedad crónica puede provocar pérdida tanto de peso como de músculo, por lo que adelgazar sin explicación durante la edad avanzada debe ser motivo para consultar a un profesional médico.

La báscula no debería ser el único objetivo

Para Wen, los adultos mayores deberían prestar mayor atención a su salud y capacidad funcional que a alcanzar un determinado número de peso.

Entre las preguntas importantes están si una persona puede realizar independientemente sus actividades cotidianas, si mantiene suficiente fuerza muscular y si permanece físicamente activa.

La actividad aeróbica —como caminar a buen ritmo, andar en bicicleta o nadar— puede combinarse con entrenamiento de fuerza.

Una buena alimentación y consumir suficiente proteína también resultan importantes para conservar la masa muscular.

Los cambios a lo largo del tiempo merecen atención

Más que obsesionarse con una sola medición, los especialistas recomiendan observar las tendencias.

Una cintura que aumenta progresivamente puede indicar mayor acumulación de grasa abdominal incluso cuando el peso y el IMC prácticamente no han cambiado.

En el sentido contrario, perder peso involuntariamente también merece una conversación con un profesional de salud.

El nuevo estudio no elimina la utilidad del IMC ni demuestra que el sobrepeso sea beneficioso para los adultos mayores.

Lo que sí refuerza es que un solo número difícilmente puede describir completamente la salud de una persona.

La composición corporal, el lugar donde se almacena la grasa, la fuerza muscular, la capacidad para mantenerse activo, la presión arterial, el azúcar en sangre y el colesterol pueden proporcionar una visión mucho más amplia sobre cómo está envejeciendo el organismo.

Y cuando se trata de la grasa abdominal en adultos mayores, la cinta métrica podría aportar información que la báscula simplemente no puede mostrar.

Archivado como: Grasa abdominal adultos mayores

Fuente: CNN Newsource