Después de varios meses alejada de la vida pública, Giselle Blondet decidió compartir por primera vez los detalles de la complicada crisis de salud que enfrentó y que, según ella misma confesó, estuvo a punto de costarle la vida. Aunque anteriormente había informado que se sometió a dos cirugías de espalda, la conductora ahora reveló que detrás de esas operaciones hubo una grave infección que la mantuvo hospitalizada durante ocho meses y la obligó a atravesar uno de los momentos más difíciles de su vida.
En una entrevista concedida a People en Español, la presentadora explicó que todo comenzó a finales de 2025, cuando decidió someterse a un tratamiento con pellets hormonales, pequeños implantes que se colocan debajo de la piel para liberar hormonas de manera gradual. Lo que parecía un procedimiento rutinario terminó desencadenando una serie de complicaciones médicas inesperadas.
Blondet recordó que poco después del implante comenzó a notar una inflamación anormal en la parte baja de la espalda. Ante el avance de las molestias, los médicos determinaron que era necesario intervenir quirúrgicamente.
Sin embargo, durante la operación descubrieron que el pellet se había infectado y había quedado encapsulado, generando una infección mucho más severa de lo que se había imaginado inicialmente. Aquello obligó a los especialistas a realizar una segunda cirugía y a iniciar un tratamiento intensivo para controlar la propagación de la bacteria.
La conductora confesó que fueron semanas marcadas por la incertidumbre, el dolor físico y el temor de no recuperarse. Según le explicaron posteriormente, la gravedad del cuadro hizo que incluso existiera la posibilidad de que no lograra superar la enfermedad.
Giselle Blondet y su salud: Ocho meses de recuperación y un tratamiento muy exigente

El proceso de recuperación resultó mucho más largo de lo previsto. Durante ocho meses permaneció prácticamente alejada de sus actividades profesionales mientras seguía un estricto tratamiento médico.
La comunicadora explicó que diariamente debía recibir varios antibióticos, tanto por vía oral como intravenosa. En ocasiones permanecía durante horas conectada a un sistema de infusión para recibir la medicación, situación que convirtió su recuperación en un desafío físico y emocional.
A pesar del intenso dolor y del desgaste que implicó el tratamiento, Giselle asegura que nunca permitió que el pesimismo se apoderara de ella. Recordó que una de las enseñanzas más importantes que recibió de su madre fue mantener siempre una actitud positiva, incluso en los momentos más difíciles.
Durante su estancia en el hospital encontró en la música una fuente constante de motivación. Contó que escuchaba repetidamente canciones que le transmitían esperanza y fuerza para seguir adelante, acompañándola incluso mientras caminaba por los pasillos del hospital durante su rehabilitación.
Uno de los momentos que más recuerda ocurrió cuando el médico le autorizó levantarse por primera vez tras las cirugías. Sin esperar al día siguiente, pidió ayuda a una enfermera en plena madrugada para intentar caminar. A pesar del dolor, logró dar sus primeros pasos, convencida de que cada pequeño avance representaba una victoria.
Incluso cuando no podía moverse con libertad, buscaba mantenerse animada bailando con las manos mientras permanecía sentada en la cama, una forma de recordarse que seguía luchando por recuperar su vida.
La conductora destacó que nada de este proceso habría sido posible sin el apoyo permanente de su familia. Sus hijos, nietos y demás seres queridos estuvieron presentes durante toda la recuperación, brindándole compañía y ayudándola incluso con las curaciones diarias. También agradeció las muestras de cariño de personas que no esperaba ver cerca en un momento tan complicado, así como las oraciones y mensajes de apoyo enviados por sus seguidores.
Una experiencia que cambió su manera de ver la vida

Tras superar la enfermedad, Giselle Blondet asegura que esta experiencia le dejó importantes lecciones. Una de ellas es la importancia de informarse adecuadamente antes de someterse a cualquier procedimiento médico, por sencillo que parezca.
La presentadora considera fundamental que las personas conozcan los posibles riesgos de cada tratamiento y comprendan que, aunque las probabilidades de sufrir una complicación sean mínimas, nadie está completamente exento de ellas.
Además, confesó que aprendió a aceptar ayuda cuando realmente la necesita. Durante gran parte de su vida se consideró la persona fuerte de la familia, pero este episodio le enseñó que permitir que otros cuiden de uno también es una muestra de fortaleza y valentía.
Mientras enfrentaba este complicado proceso médico, Giselle recibió otra noticia inesperada: su salida de Telemundo y del programa La mesa caliente, decisión que fue anunciada públicamente en febrero.
La conductora admitió que la noticia la tomó por sorpresa, aunque en ese momento su principal preocupación era recuperar la salud. Con el paso del tiempo ha interpretado ambos acontecimientos como una oportunidad para iniciar una nueva etapa personal y profesional.
Hoy, completamente recuperada, Giselle Blondet mira hacia atrás con gratitud. Considera que esta difícil prueba transformó su forma de enfrentar la vida y reforzó su convicción de valorar cada día, cuidar de su bienestar y aceptar los cambios como parte del crecimiento personal.