El sueño americano se convirtió en una historia de terror para una pequeña de apenas tres años. Lo que comenzó como una separación forzada en la frontera sur el pasado septiembre de 2025, terminó en una denuncia devastadora: la menor fue presuntamente víctima de abuso sexual múltiple mientras se encontraba bajo la custodia de la Oficina de Reasentamiento de Refugiados (ORR).
Lo más indignante de este caso, revelado por la abogada Lauren Fisher Flores a ABC News, es que el padre de la niña —un residente permanente legal en Estados Unidos— estuvo disponible y listo para hacerse cargo de ella desde el primer día. Sin embargo, el sistema la mantuvo retenida durante más de cinco meses, ignorando sus propios protocolos que exigen que un menor sea entregado a sus padres en un plazo máximo de 10 días.
Denuncian abuso de niña migrante bajo custodia de ORR
Mientras el padre luchaba contra la burocracia para recuperar a su hija, la niña fue enviada a un hogar de acogida en Harlingen, Texas.
Fue allí donde, según la denuncia, sufrió abusos por parte de un menor de mayor edad.
La respuesta de las autoridades hacia el padre fue, inicialmente, que se había producido un «accidente».
No fue sino hasta meses después, y gracias a la intervención legal, que el hombre se enteró de la crudeza de lo que su hija había vivido.
La abogada Flores tuvo que recurrir a una petición de habeas corpus ante un tribunal federal para forzar la liberación de la pequeña.
«Es inaceptable que un padre con estatus legal tenga que demandar al gobierno para que le devuelvan a su hija, solo para recibirla con traumas irreparables», comentaron fuentes cercanas al caso.
Un patrón de abusos que no se detiene
Lamentablemente, este horror no parece ser un caso aislado.
El historial de los albergues financiados por el gobierno federal está manchado de negligencia.
Apenas en 2024, el Departamento de Justicia demandó a Southwest Key Programs Inc., el gigante de los refugios para menores migrantes, por permitir patrones sistemáticos de acoso y abuso sexual por parte de sus empleados durante casi una década.
Desde tocamientos inapropiados hasta solicitudes de material explícito, los reportes pintan un panorama desolador para los niños que cruzan la frontera solos o son separados de sus familias.
Aunque hoy el padre y la menor finalmente están juntos, la cicatriz emocional permanece y la exigencia de justicia es unánime.
¿Y tú Qué Onnda? ¿Crees que el sistema de custodia de menores inmigrantes debe ser eliminado por completo o hay forma de reformarlo para que esto nunca vuelva a pasar?
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