Mes de la Herencia Hispana: Belleza latina: rituales que pasaron de las abuelas a las nuevas generaciones
Por Miriam Gonzalez ·

Mucho antes de que TikTok hablara de “hair oiling”, mascarillas caseras o rutinas de cuidado de la piel, muchas latinas ya habían visto algo parecido en casa.
Era la abuela preparando algún remedio para el cabello. La mamá insistiendo en que no había que salir con el pelo mojado. El aceite que aparecía cuando las puntas estaban secas. La sábila guardada para prácticamente cualquier emergencia. O ese consejo de belleza que nadie recordaba exactamente de dónde había salido, pero que todas las mujeres de la familia conocían.
Durante el Mes de la Herencia Hispana, hablar de belleza latina también significa mirar esas pequeñas costumbres que han viajado de generación en generación y que, para millones de familias en Estados Unidos, forman parte de una historia mucho más grande: la de conservar una identidad mientras se construye una vida entre dos culturas.
No todos esos consejos tienen respaldo científico —y algunos definitivamente deben quedarse en el recuerdo—, pero su importancia cultural va mucho más allá de si una mascarilla casera realmente funciona.
De la cocina al tocador
De la belleza latina entre generaciones, preparar productos de belleza en casa fue algo habitual mucho antes de que existiera la enorme industria cosmética actual.
El Museo Nacional de Historia Estadounidense del Smithsonian documenta que, antes de la comercialización masiva de cosméticos, era común que las mujeres elaboraran preparaciones para la piel siguiendo recetas transmitidas por sus madres, amigas o publicaciones dirigidas a mujeres.
En las familias latinas, esa tradición se mezcló además con conocimientos sobre plantas y remedios heredados de distintas culturas y regiones.
El Smithsonian ha documentado, por ejemplo, cómo en comunidades hispanas del suroeste de Estados Unidos el conocimiento sobre hierbas y remedios populares fue compartiéndose durante siglos entre distintas generaciones y culturas.
De ahí que ingredientes sencillos terminaran ocupando un lugar especial en muchos hogares: plantas, aceites y preparaciones domésticas utilizadas para el cabello, la piel o el cuidado personal.
El cabello como ritual familiar
Hablando de belleza latina entre generaciones, quizá ningún espacio representa mejor esa herencia que el cabello.
Desenredarlo, peinarlo, hacer trenzas, aplicar aceites o sentarse durante horas mientras mamá o abuela arreglaban el pelo podía convertirse en un ritual familiar.
Y el salón de belleza llevó esa experiencia fuera de casa.
La Library of Congress creó un proyecto dedicado precisamente a documentar la cultura de peluquerías y salones de belleza en Estados Unidos.
La investigación incluyó establecimientos que atendían a comunidades dominicanas y otros grupos hispanos y encontró que estos negocios funcionan también como lugares de convivencia, conversación e identidad comunitaria.
Para muchas latinas, por eso, ir al salón nunca ha significado únicamente cortarse o arreglarse el cabello.
También puede ser el lugar donde se habla español, se cuentan historias familiares, se intercambian consejos y se mantiene una conexión con el país de origen.
De la abuela al TikTok
Lo curioso es que algunas costumbres que durante décadas parecieron simplemente “cosas de mamá” o “secretos de la abuela” ahora tienen versiones modernas en las redes sociales.
Las nuevas generaciones hablan de rutinas para el cuero cabelludo, aceites capilares, tratamientos naturales y cuidado de la piel.
La presentación puede haber cambiado, pero la idea de convertir el cuidado personal en un ritual tiene una historia mucho más larga.
Sin embargo, hay una diferencia importante: que algo sea tradicional o natural no significa automáticamente que sea seguro o eficaz.
El propio Smithsonian recuerda que a lo largo de la historia muchos productos y remedios destinados al cabello y la piel hicieron afirmaciones exageradas e incluso utilizaron ingredientes que posteriormente fueron cuestionados por médicos.
Por eso, algunas tradiciones pueden conservarse por su valor emocional mientras otras deben adaptarse a lo que hoy sabemos sobre salud y cuidado de la piel.
Una herencia que sigue viva en Estados Unidos
La transmisión entre generaciones sigue teniendo un terreno especialmente fértil entre los hispanos.
Datos publicados por Pew Research Center en 2026 muestran que alrededor del 30% de la población hispana en Estados Unidos vivía en hogares multigeneracionales en 2024, frente al 16% de la población blanca.
Compartir un mismo hogar entre abuelos, padres, hijos y nietos también significa compartir recetas, idioma, música, comida y esas pequeñas costumbres cotidianas que rara vez aparecen escritas en algún lugar.
La belleza puede ser una de ellas.
Tal vez una hija ya no prepare exactamente la misma mascarilla que utilizaba su abuela.
Quizá ahora compre un producto inspirado en aquel ingrediente, vea un tutorial en su teléfono o combine el consejo familiar con la recomendación de un dermatólogo.
Pero detrás de ese gesto todavía puede existir una historia que comenzó mucho antes.
Porque la belleza latina en Estados Unidos no se encuentra únicamente en tendencias, maquillaje o productos.
También vive en aquello que una generación enseñó a la siguiente frente a un espejo.
Y probablemente muchas latinas todavía pueden reconocer la frase con la que comenzó alguno de esos rituales:
“Esto me lo enseñó tu abuela”.
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