Rosalía y su potente consejo sobre el uso del celular
Por Miriam Gonzalez ·

Con el lanzamiento de su nuevo álbum Lux, Rosalía no solo volvió a ocupar un lugar destacado en la escena musical internacional, sino que también reavivó una discusión profunda sobre la exposición constante a estímulos digitales, la dopamina y la pérdida de concentración en la vida moderna.
En múltiples entrevistas —incluida una extensa conversación para Popcast, el podcast musical de The New York Times— la artista española explicó cómo la creación de este proyecto la llevó a reflexionar sobre la necesidad de escapar del ruido digital y reconectar con espacios interiores más silenciosos, íntimos y espirituales.
Rosalía reveló que Lux surge de una búsqueda personal orientada hacia “lo místico femenino” y el deseo de conectarse con “algo superior” en un mundo saturado de información. En el podcast expresó un pensamiento que llamó poderosamente la atención: “Cuanto más estamos en la era de la dopamina, más deseo lo contrario. A veces soy capaz de apagarlo todo y ver una película en un espacio oscuro de mi habitación”.

La cantante reconoce la dificultad de romper con la necesidad compulsiva de mirar el teléfono, incluso durante actividades que deberían ser simples y relajadas. Ante la observación del periodista respecto a lo complicado que resulta no revisar la pantalla, Rosalía añadió: “Es difícil, pero por eso digo que tiene que haber algo que nos lleve allí. Quisiera que existiera un impulso que nos permita concentrarnos durante una hora sin interrupciones. Sé que es mucho pedir, pero eso es lo que deseo”.
Estas palabras la colocan en el extremo opuesto a la dinámica del “scroll infinito”, uno de los hábitos más extendidos en la vida digital contemporánea.
Lo que dijo Rosalía y lo que la ciencia lo explica
La conversación abierta por Rosalía no quedó solo en el terreno artístico. Especialistas consultados por Infobae brindaron contexto científico que respalda la preocupación de la cantante.
La doctora Gabriela González Alemán, neurocientífica y experta en Genética del Comportamiento, explicó cómo las redes sociales funcionan como estimuladores constantes de dopamina: “El scroll infinito puede ser tan placentero que perdemos la noción del tiempo. Pero, como todo placer, puede transformarse en displacer”.
Entre las consecuencias señaló:
Alteración de los circuitos de atención y autorregulación.
Desgaste de la tolerancia a la frustración.
Incremento de la impulsividad, debido a la búsqueda constante de recompensas inmediatas.

La doctora añadió que la exposición a vidas “perfectas” y cuerpos idealizados puede ser tóxica para la salud mental, especialmente en adolescentes cuya identidad y autoestima están en desarrollo.
La psicoterapeuta Claudia Bregman, miembro de la Fundación Aiglé, abordó otro fenómeno derivado del uso excesivo del celular: el phubbing, que consiste en ignorar a una persona presente para atender el teléfono.
“El celular nos acerca a quienes están lejos, pero nos aleja de quienes están cerca”, señaló Bregman.
Este hábito deteriora la comunicación cara a cara y afecta directamente la calidad de las relaciones personales.
Con Lux, Rosalía no solo propone una experiencia musical, sino también un llamado a repensar la forma en que vivimos rodeados de pantallas, impulsos inmediatos y ruido constante. Su mensaje, respaldado por especialistas, invita a recuperar espacios de silencio, concentración y conexión real.
En una era dominada por estímulos fugaces, la reflexión de la artista resuena como un recordatorio urgente: la desconexión consciente también es un acto de autocuidado.
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