Nueva Onda

El cambio climático pone en jaque a los Juegos Olímpicos de Invierno

Por ·

El cambio climático pone en jaque a los Juegos Olímpicos de Invierno

El cambio climático y los Juegos Olímpicos de Invierno están chocando cada vez con más fuerza. Lo que antes parecía imposible —que faltara nieve para el evento deportivo más importante del invierno— hoy es una preocupación real para atletas, organizadores y millones de aficionados.

Un ejemplo claro es la biatleta belga Maya Cloetens, quien mientras se prepara para los próximos Juegos en Milán-Cortina, no puede evitar pensar en cómo se transforma el paisaje donde entrena. Cerca de Grenoble, Francia, la evidencia es visible: inviernos más cortos, temperaturas menos frías y menos nevadas constantes. Grenoble fue sede olímpica en 1968, pero hoy ya no tiene las condiciones que antes la convertían en un lugar perfecto para deportes de nieve.

Menos nieve, menos sedes: el invierno olímpico se reduce

Juegos Olímpicos de Invierno
FOTO: Shutterstock

Los investigadores advierten que, con la Tierra calentándose a un ritmo récord, el número de sedes capaces de albergar unos Juegos Olímpicos de Invierno con clima “confiable” disminuirá drásticamente.

De hecho, de 93 ubicaciones montañosas que hoy tienen infraestructura de deportes de invierno, solo 52 tendrían nieve y temperaturas adecuadas hacia la década de 2050.

Y el número podría bajar aún más —hasta 30 en la década de 2080— dependiendo de cuánto logre el mundo reducir las emisiones de dióxido de carbono.

Esto no solo afecta a los Juegos Olímpicos de Invierno, sino también a los Juegos Paralímpicos, que normalmente se celebran dos semanas después.

El problema es que marzo se está volviendo demasiado cálido, lo que abre la puerta a cambios de calendario.

Según el análisis citado, iniciar ambos eventos tres semanas antes podría aumentar significativamente el número de sedes confiables para los Paralímpicos.

Sedes en riesgo y nieve artificial al límite

Sochi
FOTO: Shutterstock

[pullquote quote=»Es una preocupación real» cite=»QuéOnnda.com»]

Además, incluso sedes históricas podrían dejar de ser viables.

Lugares como Chamonix, Garmisch-Partenkirchen y Sochi no cumplirían con los criterios de confiabilidad climática hacia 2050.

Otros sitios, como Vancouver, Palisades Tahoe, Sarajevo u Oslo, se consideran “climáticamente arriesgados”.

Ante este panorama, la nieve artificial ya no es un recurso extra:

Se ha convertido en una herramienta fundamental.

Se usó por primera vez en Juegos de Invierno en 1980, y en 2022 Beijing dependió casi por completo de nieve fabricada.

Para Milán-Cortina, se prevé fabricar millones de metros cúbicos de nieve, lo que implica un consumo enorme de agua y energía.

Aquí surge otra preocupación clave: la nieve artificial tiene límites.

Requiere condiciones específicas y, además, demanda recursos que pueden agravar el problema si no se usan fuentes limpias.

Para Milán-Cortina, el suministro eléctrico se promete como 100% renovable, pero el consumo de agua sigue siendo gigantesco:

El equivalente a casi 380 piscinas olímpicas, almacenada en nuevos embalses de alta montaña.

El COI se mueve: menos gasto y un futuro incierto

Juegos Olímpicos de Invierno, COI
FOTO: Shutterstock

Por eso, el Comité Olímpico Internacional (COI) ya exige reducir construcciones innecesarias y minimizar el uso de agua y electricidad.

Incluso se plantea que en el futuro podrían disminuirse deportes, atletas o espectadores.

Para la comunidad hispana en Estados Unidos, esto importa por una razón directa:

Los Juegos Olímpicos de Invierno son un evento global que seguirá creciendo, pero su futuro dependerá de decisiones urgentes.

La pregunta ya no es si habrá nieve, sino cómo se sostendrán los deportes de invierno en un planeta más cálido.

Para más información, visita QuéOnnda.com